Agua + Computadora: mala combinación.
Monday, July 28th, 2008[intro]
Eso de “tender la cama” por las mañanas es un hábito que nunca he logrado adoptar, prefiero invertir un par de minutos antes de dormirme acostarme para despejar mi cama de todo aquello que durante el día se acumule sobre ella y luego entonces, “tender” mi cama (a mi poco estética pero práctica manera). Pero bueno, el asunto que importa aquí es que por alguna razón a mi madre le desespera ver una cama destendida por la tarde y desde que dejó de trabajar, de vez en cuando aprovecha ratos en los que me ausento de mi habitación para tender mi cama y “ordenar” mi tiradero (cosa que me molesta en extremo por que después no logro encontrar nada en mi propio cuarto).
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Ahora, pasando al suceso principal motivo de este post, hace un rato me encontraba yo reposando los sagrados alimentos (xD) y viendo a Bear Grylls congelarse el trasero en Siberia hasta que un grito de mi madre me interrumpió. No recuerdo exactamente lo que gritó, pero escuché las palabras “agua” y “computadora” lo cual solamente me hizo pensar algo: teclado mojado.
Subí lenta y resignadamente las escaleras gritando “solo desconéctalo de la computadora”, llegué a mi cuarto, y vi que la situación era mucho peor de lo que imaginaba; poco más de un litro de agua había caído sobre mi escritorio y escurría por la parte de atrás mojando el regulador y una barra multicontactos. Un sonido me hizo entrar en pánico (ese sonido poco agradable de relevadores en acción que hacen los reguladores de voltaje cuando se baja la luz, o cuando hay tormentas eléctricas), por lo que corrí a asomarme detrás de mi escritorio y sin pensarlo dos veces desconecté todo de la red eléctrica.
Luego, a secar todo y a hacer un recuento de daños. Sorprendentemente el teclado corrió con mucha suerte, solo unos leves salpicones. La pantalla de mi computadora quedó salpicada y su “pata” totalmente inundada. Los menos afortunados fueron la barra multicontactos y el eliminador de mis bocinas, a los dos los tuve que abrir, y ponerlos a escurrir, por que literalmente, estaban llenos de agua y de ese horrible olor a chunche electrónico quemado. Mañana los pondré al sol (si es que sale) y los probaré antes de declararlos oficialmente muertos.
Pudo haber sido mucho peor, supongo. Afortunadamente no había dejado mi celular en el escritorio, y la cámara resistió la inundación (prueba de ello a continuación).
Refugiados de la inundación
Toda la tarde sin computadora ni internet, y yo que según iba a comenzar con mi intento por aprender Struts e Hibernate, ya será más tarde.







